Etiqueta: Grandes Tesoros Marvel

  • ‘Conan el Bárbaro: La Película’, Schwarzenegger en viñetas

    ‘Conan el Bárbaro: La Película’, Schwarzenegger en viñetas

    Conan el Bárbaro‘ se estrenaba en España un 15 de abril de 1982, cuando servidor aún no contaba ni con siete años y acudir al cine a ver esto hubiera sido impensable. De hecho, como las cosas funcionaban así en los ochenta, y el acceso a lo que se había estrenado en cines en el pasado era como poco limitado hasta la aparición de los primeros reproductores domésticos y los videoclubs, mi primer contacto con el universo de Robert E. Howard no fue con la cinta dirigida por John Millius, sino gracias a aquella que firmó Richard Fleischer dos años más tarde y que, ahora sí, con casi nueve años, recuerdo haber visto, fascinado, en la gran pantalla. Con poco o nulo criterio cinematográfico por aquél entonces, recuerdo haber alucinado con aquella chulísima fantasía heroica, con los músculos de Arnie y, por supuesto, con la música de Basil Poledouris aunque poco pudiera imaginar que lo que estaba viendo no llegaba ni a la altura del betún a lo que Millius había puesto en pie en la primera entrega de esta breve saga.

    Tendrían que pasar unos años más, dos o tres si no recuerdo mal, para que un adolescente en ciernes, que acudía todos los viernes por la tarde o sábados por la mañana para alquilar dos o tres VHS que poder consumir, ávido, durante el fin de semana, hiciera caso omiso de la calificación por edades y se llevara a su casa ‘Conan el Bárbaro’ para, convenciendo a sus padres y hermana pequeña que era un rollo de peli que no les interesaría en absoluto, flipar de una manera bárbara —perdonadme el chiste fácil— con lo mágico e hipnótico que Millius rodaba en una cinta que, lo sé, cuenta con muchísimos detractores, pero que, al tiempo, nos dió a la mejor versión del bárbaro cimmerio y, de paso, nos regaló la que muchos pensamos que es la mejor banda sonora de la historia del cine…ahí es nada.

    Por aquellos tiempos, era muy, pero que muy típico, que los grandes estrenos del año fueran adaptados a viñetas en una «novelas gráficas» que, basadas normalmente en los tratamientos finales del guión, en ocasiones dejaban entrever algún cambio de última hora que, con respecto al mismo, se había hecho en la mesa de montaje. Así, los que leíamos tebeos durante los ochenta sin saber muy bien si eso iba a ser algo que llevara a alguna parte, pudimos dar cuenta de cintas como ‘2010‘, ‘Indiana Jones y el templo maldito‘, ‘Panorama para matar‘, ‘Dune‘, ‘El retorno del jedi‘ o, por supuesto, las dos traslaciones de las cintas de Conan que vieron la luz entre 1984 y 1985 en aquellas Novelas Gráficas Marvel que Fórum publicaba al precio de 350 pesetas.

    Tirando pues de una nostalgia que vende por sí sola, ha sido muy curioso ver que Panini incluía a esta ‘Conan el Bárbaro: La película‘ en la colección Grandes Tesoros Marvel, en el año en que se cumplían cuatro décadas del estreno de la cinta de Millius. Curioso por cuanto, más allá del incuestionable tirón que este enorme cómic tendrá en aquellos casi cincuentones que lo leyeran en su momento, no terminamos de ver el potencial comercial de una lectura que, sí, viene dibujada por el inmenso John Buscema —en un trabajo poco más que correcto— pero carece de la complejidad de las dos horas y nueve minutos del producto original, perdiéndose la práctica totalidad de la brutal épica de las secuencias de acción del filme en páginas que pasan de puntillas por ellas —incrédulos vemos cómo Buscema decide resolver todo el arranque de la cinta en el pueblo de Conan en tan sólo cuatro viñetas—. ¿Funciona como adaptación en contar el meollo de la historia? Sí ¿Se nos queda muy corta en comparación con lo que podemos ver a 24 fotogramas por segundo? POR SUPUESTO.

    Eso sí, como pieza de coleccionista, bien editada y profusamente completada por 24 páginas de extras —que incluyen artículos y entrevistas con los responsables de la cinta—, este ‘Grandes Tesoros Marvel. Conan el Bárbaro: la película’ es un clarísimo no-brainer, esto es, uno de esos productos que no hay que pensarse ni dos veces antes de meterlos en la cesta de la compra, no vaya a ser que Crom nos eche un mal de ojo. ‘Nuff said!!!!!

    Conan el Bárbaro: La Película

    • Autores: Michael Fleisher y John Buscema
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné con póster sobrecubiertas
    • Páginas: 80 páginas
    • Precio: 40 euros
  • Daredevil: Born Again

    Daredevil: Born Again

    1

    Escribir empezó, para el que esto firma, como una forma de dar salida a ideas y reflexiones que no tenían cabida en el discurrir normal de mis días o no llegaban al nivel de profundidad de las conversaciones que, alrededor de algunas de mis aficiones, mantenía con mis amigos. Después de casi veinte años de llevar haciéndolo, el poder verter mis opiniones en texto ha acabado mutando en una pasión personal, sobre todo si, como habéis visto aquí, a lo largo de la década que Fancueva lleva en pie, dichas opiniones giran en torno a esta afición compartida con todos vosotros que son los cómics.

    Derivado de ello, y de la inquietud creativa que siempre me ha acompañado, llevaba tiempo queriendo darle forma a esta sección que hoy empieza: y es que, a la hora de hablar de ciertos títulos, sentía que los tres párrafos que usamos en las entradas «normales» e incluso los seis que dedicamos a las «destacadas» se quedaban muy cortos para dar cabida a todo lo que, desde la anécdota personal o desde la opinión directa, quería escribir sobre ellos.

    2

    Al tiempo, creía que utilizar el mismo formato que el resto de las reseñas para desarrollar a placer lo que fuera que quisiera contar sobre un título en concreto, iba a terminar desluciendo el resultado final y, bajo esa creencia, y en estrecha colaboración con nuestro Adrik —cuyo afortunado regreso a los bastidores de Fancueva ha sido algo más que providencial para mejorar nuestro sitio web—, hubo que ponerse manos a la obra para dar forma a esta Fancueva Select Edition que hoy arranca.

    De publicación aperiódica, esta nueva sección de la página tiene una configuración completamente distinta a cualquier cosa que tengamos —o hayamos tenido— en Fancueva, dando muchísima relevancia a lo visual para que, con cada párrafo de texto, siempre encontréis una imagen relacionada que poder ampliar con un simple clic del ratón.

    3

    Tenemos muchas ideas para ir llenando de contenido esta nueva apuesta y, en última instancia, poder así dar salida a reseñas que no pasen por lo que suele ser usual aquí, asomándonos así a la considerable cantidad de obras que consideramos imprescindibles y que nunca han conocido reseña en Fancueva. Eso no significa, por supuesto, que, como pasa con esta primera entrega, nos hagamos eco de aquello que nos llegue de las editoriales. Sea como sea, esperamos que lo que iréis encontrando en este nuevo espacio sea de vuestro agrado, que para eso lo hacemos. Por supuesto, somos todo oídos a vuestras propuestas de cara a futuras instancias. Sin más preámbulos, empezamos.

    4

    Para cómics como este, auténticas leyendas imperecederas del noveno arte, es precisamente para los que hemos ideado Fancueva Select Edition. No en vano, cuando hablamos de ‘Daredevil. Born Again‘, no sólo estamos haciéndolo de un pilar fundamental en la historia del Hombre sin Miedo, sino de un título que, en lo que a este redactor respecta, nunca ha podido leer de nuevo sin encontrar motivos renovados para dejarse maravillar y asombrar, algo que han corroborado las incontables revisiones que le he realizado a lo largo de los últimos cinco lustros. Tanto es así, tal es el desaforado afecto que le profeso a lo que aquí hicieron Frank Miller y David Mazzuchelli, que el ‘Grandes Tesoros Marvel. Daredevil: Born Again‘ que ha sido el detonante de dedicar esta primera entrega de nuestra sección a tan mítico arco argumental de la cabecera del protector de Hell’s Kitchen, es la cuarta edición que añado a mi tebeoteca de esta historia a la que el epíteto INCONMENSURABLE se le queda algo más que corto.

    5

    Por hacer algo de tebeografía de cuáles han sido esas cuatro ediciones que actualmente descansan en mis estanterías: primero llegaron unas grapas originales, compradas a través de Milehigh Comics hace ya más de veinte años que, algo ajadas y amarillentas, dieron paso en seguida al TPB que aún anda por ahí junto con las cosas de Marvel. Pasarían muchos años, y muchas relecturas de dicho volumen antes de que, por puro «completismo», y por lo gastadas que empezaban a estar las páginas de aquél querido trade paperback, adquiriera una maravilla publicada en Estados Unidos por IDW: el Artisan Edition del trabajo de Miller y Mazzuchelli. Tan alucinante es el volumen en tapa blanda que apareciera en septiembre de 2019 allende el Atlántico, que casi merecería el sólo una reseña, así que esperamos sepáis disculparnos si nos paramos brevemente en sus páginas.

    6

    Edición en menor tamaño de un Artist Edition que la misma IDW publicara en 2012 con precio de portada de $125, y que hoy es, por supuesto, codiciada pieza de coleccionista; aunque este Artisan se quede en unos modestos 31cm de altura que no pueden competir con los 44 cm que alcanza cualquier Artist —y, por si alguien se lo está preguntando, sí, tengo un Artist en mi tebeoteca, sólo uno, pero qué uno, el del ‘Rocketeer‘ de Dave Stevens…disculpad el arranque de ostentación—, son suficientes para apreciar el superlativo trabajo de Mazuchelli, reproducido directamente de escaneados de alta resolución de los originales del artista y con detalles tan alucinantes como las hojas de papel vegetal que, superpuestas a las de papel, completan ciertas ilustraciones de portada o algunas viñetas, dotándolas de cielos nocturnos estrellados o fondos nevados. Considerando su precio de portada, unos exiguos $49.99 que en Amazon están, cuando escribo estas líneas, traducidos en 35€, os puedo asegurar que esta edición de Artisan vale cada céntimo que invirtáis en ella y, asimismo, que la oportunidad de asomarse a los originales del artífice de ‘Asterios Polyp‘ no tiene precio.

    7

    Tras este breve receso, continúo con el que sería tercera incorporación a la tebeoteca y primera en español, el volumen perteneciente al sello Must-Have que Panini publicara en noviembre de 2021 y que, sinceramente, adquirí por dos razones: una, por tener la historia en nuestro idioma y someter la lectura a una comparación página a página con el original para determinar cuánto se perdía en la traducción —no intentéis comprenderlo, fue un momento de enajenación transitoria de esos que, de cuando en cuando, tenemos los coleccionistas—; y, dos, por contar con una edición en tapa dura, algo que valoro de manera considerable y que, durante muchos años, fue determinante a la hora de decidir si dejarme vencer por el FOMO —el Fear Of Missing Out, concepto yanqui directamente relacionado con el coleccionismo que hace referencia al miedo que se tiene cuando no se pillan las primeras ediciones de un tebeo…sí, lo sé, problemas del primer mundo— o si, por el contrario, aguardar a que, inevitablemente, el tebeo en cuestión terminara editado en cartoné.

    8

    Y llegamos, así, a este ‘Grandes Tesoros Marvel’, la que vamos a definir, desde ya, como LA EDICIÓN DEFINITIVA en castellano de lo que los lectores de ‘Daredevil’ pudieron disfrutar originalmente cuando, casi por sorpresa, Frank Miller volvía a la serie que le dio la fama en el número 226 de febrero de 1986, tres años exactos después de que finalizara la que, a día de hoy, sigue siendo reconocida por muchos —no me atrevería a decir que es una cosa UNIVERSAL por lo mucho y muy magnífico que el personaje ha conocido desde que Kevin Smith lo resucitara y, desde entonces, sólo haya tenido un período algo olvidable— como la mejor etapa que ha conocido el «cuernecitos»; una que alteró por completo, no sólo el estatus del personaje y la percepción que de él tenían los lectores, sino que abrió la puerta para que interpretaciones más arriesgadas y adultas de superhéroes de talante secundario comenzaran a florecer y, en última instancia, dieran paso a la revolución que sufrió el noveno arte en Estados Unidos en el segundo lustro de los ochenta.

    9

    Por más que sea trillada historia del tebeo, no podemos aproximarnos a ‘Born Again’ sin antes trazar, aunque sea en breves líneas, la relevancia de lo que Miller conseguiría a su paso por ‘Daredevil’. De hecho, el primer y mejor indicativo de que lo que el autor de ‘Sin City‘ lograría con el personaje es que, ¿cuántos de los que estáis leyendo estas líneas y no sois unos «enfermos» sabríais decirnos qué y quiénes hubo en la cabecera en los 16 años que transcurrieron desde su aparición hasta que llegara el guionista y dibujante? Vale, es probable que alguno lograra apuntar a la legendaria etapa de Gene Colan como dibujante del héroe ciego pero, ¿y antes de él?. Es más, llevando esto a una reducción al absurdo ¿quiénes fueron los creadores de Daredevil? Que tres lustros de historia del personaje hayan quedado más o menos oscurecidos por la luz con la que la serie brilló durante tres años no hace sino corroborar, en cierto modo, lo que estamos postulando sobre la relevancia del trabajo de Miller.

    Por cierto, que los creadores de Daredevil fueron Stan Lee y Bill Everett, que lo mismo os hemos dejado con la duda.

    10

    Cuando Frank Miller comienza a hacerse cargo del dibujo de ‘Daredevil’ en el número 158 de mayo de 1979, el autor cuenta con 22 años y lleva ya tiempo dejándose ver por el Bullpen de Marvel, dibujando algún fill-in—esos números de Spiderman— a la espera de tener su oportunidad de dar el salto a algo más. Y ese algo más llegaría precisamente en el momento en el que Colan abandone la serie. Un instante que Miller aprovechará sin dilación, y bajo la tutela atenta de Jo Duffy, mítica escritora y editora de Marvel, para saltar a escena con su primer trabajo en firme en una serie regular. De hecho, creemos que son sus entusiastas palabras las que mejor reflejan cuánto quería hacerse con el personaje y la incuestionable energía que traía a la cabecera, así que os dejamos con ellas…

    11

    Quería el trabajo. Digo que si lo quería. Siempre me había intrigado la noción de un héroe cuyas habilidades nacen de una discapacidad – un héroe ciego en un medio puramente visual- y, más importante aún, Daredevil ofrecía la oportunidad de dibujar el tipo de cómics con crímenes espeluznantes que siempre había querido hacer.

    Jo (Duffy) no se burló de mi fingida confianza. Por supuesto, la recuerdo arqueando una ceja, pero no se rió. Hizo llegar mi nombre a Jim Shooter, que accedió a darme una oportunidad y, por supuesto, procedió a meter la nariz ferozmente.

    Las cosas mejoraron aún más. Klaus Janson accedió a permanecer en la serie como entintador. Tuvo que pulir muchos errores míos y dar forma a muchos paneles pero, con el tiempo, llegamos a tener una relación creativa que bordeó lo psíquico.

    12

    Como decíamos, Miller se estrena, con Roger MacKenzie a los guiones, en el número 158 de la serie y, durante nueve entregas, colaborará codo con codo con el guionista para empezar a introducir su visión acerca del héroe ciego. Una visión que, en una arriesgada decisión por parte de Marvel, tendrá la oportunidad de desarrollar de forma plena cuando, a partir del número 168, le den plenos poderes sobre la cabecera, instante que el artista aprovechará, y de qué manera, introduciendo en dicho legendario cómic a Elektra…a partir de ahí, como suele decirse, el resto es historia: durante dos años que no conocerán descanso y que siempre irán en constante ascenso, veremos a Miller evolucionar a pasos de gigante, tanto en sus atribuciones de guionista como, sobre todo, en aquellas que lo convertirán en uno de los mejores narradores —narrador, sí, que no dibujante— del medio, «despidiéndose» del personaje con dos números de auténtico infarto, el 190, con Elektra como eje central, y el 191, con Bullseye como resorte que articula toda una reflexión lúcida y elocuente acerca de lo que hace a Daredevil, Daredevil.

    13

    La marcha de Miller deja algo huérfano al personaje, que cae en manos de un Dennis O’Neill que cambia los hábitos de editor por los de escritor, una posición en la que se mantendrá hasta que, tres años más tarde, como indicábamos arriba, y tras un número de transición, ese 226 que indicábamos en párrafo previo —que co-escribirán ambos—, Miller vuelva a hacerse cargo de la serie, por última vez —si no contamos el ‘Man without fear‘, claro—, para establecer el canon por el que se medirán todas las historias del personaje desde entonces. ‘Born again’ empezará en el número 227 y llegará hasta el 233. Siete números para deconstruir a un personaje hasta dejarlo en su esqueleto básico y, a partir de ahí, volver a levantarlo más fuerte y brillante que nunca.

    14

    Como suponemos que, si estás leyendo esta entrada, no es precisamente porque necesites que te refresquemos la trama de ‘Born Again’, vamos directamente a lo que nos interesa, que es refrendar la inclusión de este título en nuestro Select Edition. Y aunque mucho sería lo que, llegado el momento, podríamos decir sobre Miller y lo asombrosamente preciso del guión que escribe, si hay algo que merecen nuestra atención inmediata eso son las páginas de Mazzucchelli, máxime si, como es el caso, podemos admirarlas en este formato gigante en el que vienen presentadas en el ‘Grandes Tesoros Marvel’.

    Mazzucchelli había prorrumpido en la escena del noveno arte a comienzos de los ochenta y, tras algún trabajo de limitada relevancia, terminó arribando a las costas de Marvel, y de ‘Daredevil’, en el número 206, convirtiéndose a partir de ahí en su dibujante semi-regular hasta que terminara su andadura con el personaje en el 233 —lo de semi-regular viene a colación de que, en esos dos largos años en que permanecería a bordo de la serie, Mazzucchelli faltaría a su cita mensual en cuatro ocasiones.

    15

    Sorprende pues, dado lo breve del recorrido que el oriundo de Rhode Island llevaba andado cuando ‘Born Again’ arranca, observar en él una madurez de formas extraordinaria, con un estilo gráfico depurado y perfectamente reconocible que, además, apuesta, y muy fuerte, por salirse de manera tangencial de las formas más canónicas del tebeo de superhéroes para evolucionar a paso ligero sobre las mismas y dar con soluciones que se antojan muy distintas a lo tradicional del género, como las que observamos en la página que vemos aquí al lado, primera del número 227 y arranque del arco argumental que pondrá la vida de Matt Murdock patas arriba: el dramático juego de luces y sombras, tratadas con un tramado asombroso, acentúa el carácter trascendental que estas cinco viñetas tendrán para el resto de la narración, y lo trágico de la figura de Karen al vender por un chute la identidad secreta de Daredevil es incrementado por la elección de planos y cómo el punto de vista pasa de general, a picado medio superior, a primer plano escorzado y a primerísimo primer plano mostrando sólo la mitad del rostro en semi-iluminado. Toda una lección de planificación…en la primera página.

    16

    No cabe duda de que en la voluntad gráfica de Mazzucchelli pueden leerse a distancia muchos de los postulados que Miller dejara establecidos para con el personaje en los tres años que estuvo al frente de la colección—según parece, el guionista ayudó a su compañero con guías visuales para que éste pudiera cumplir con las entregas mensuales—, alzándose el artista de ‘Born Again’ como el alumno más aventajado de la considerable escuela que surgió a la sombra del advenimiento del responsable de ‘El regreso del caballero oscuro‘. Notable es, por ejemplo, la evolución a la que Mazzucchelli somete a los dinámicos parámetros narrativos de su compañero en las secuencias de acción de su ‘Daredevil’ para dar con soluciones que la trascienden como la que podemos ver en la página 12 del 227, primera en la que aparece el héroe disfrazado y, de nuevo, como vimos en el párrafo anterior, todo un dechado de virtudes tanto en la selección de la distancia de encuadre como el equilibrio que se plantea entre las dos viñetas superiores, panorámicas y horizontales, con las dos inferiores, verticales.

    17

    Con un Miller que al terminar el primer número habrá hecho gala de una concisión asombrosa y de una compresión narrativa aún más mayúscula, sin que haya una página de las 24 en la que se desperdicie ni una maldita coma, lo que ambos autores plantearán a lo largo de los seis ejemplares restantes recae, una y otra vez, del lado del no dar crédito a lo que estamos viendo. Bien es cierto que, cuarenta años más tarde, resulta muy fácil desdeñar sus esfuerzos bajo una perspectiva actual que se haya nutrido del amplio espectro que el cómic de superhéroe ofrece más allá de las propuestas de DC y Marvel. Pero, incluso asumiendo ese bagaje, nos resulta de complicada digestión dar pábulos a ese tipo de afirmaciones cuando ante lo que estamos es un tebeo por el que el tiempo pasa por encima como lo hace con un buen vino.

    18

    De entre todos los argumentos que podríamos esgrimir para defender esa calidad siempre en ascenso que ‘Born Again’ ha ido adquiriendo con el paso de las décadas, cabría apuntar a logros como las soberbias páginas cenitales de los cuatro primeros ejemplares de la historia, que muestran el calvario y resurrección del mártir que es Matt —un mártir que, como Jesús, figura con la que Miller y Mazzucchelli buscan una identificación inmediata, caerá tres veces antes de resucitar—; la icónica imagen que emula la Piedad de Miguel Ángel, y que os hemos incluido a la izquierda; la minuciosa y soberbia exposición del descenso a los infiernos de la demencia de Matt, tan plausible como todas las alusiones que, a lo largo de la lectura, se hacen hacia la locura, asunto central dentro del planteamiento de Miller; la extrema expresividad a la que llega a acudir Mazzucchelli al mostrar a un Ben Urich que vive bajo el terror que Kingpin ejerce sobre todo aquél que cae bajo la telaraña de su pérfido plan, acentuada sobremanera por el extraordinario color de Christie Scheele

    19

    …el cambio de tono que se produce de cara a la terna final, con Daredevil superando su calvario, encarando la recuperación y el contraste que supone a dicho proceso la presencia de Nuke y el viraje hacia una mayor presencia de la acción pura y dura en el transcurso de las páginas; esa impresionante plancha con el soldado muerto sobre la mesa del Daily Bugle que carga las tintas, no cabe duda, en lo alegórico del deceso del sueño americano o, por no entrar en barrena y citar todas y cada una de las páginas que conforman esta lectura, la mayestática secuencia que abre el tercer número del relato: de nuevo con un planteamiento narrativo que grita GENIO a los cuatro vientos, las seis páginas con las que arranca el número 229 resumen, acaso con la mayor elocuencia de todo el volumen, las cotas a las que Mazzucchelli accede.

    20

    Tras el brutal enfrentamiento entre Kingpin y Daredevil que casi cerraba el segundo número de ‘Born Again’, y después de desvelar que Matt puede seguir con vida, las citadas seis planchas guardan todas una estructura igual —salvo por la primera, sensiblemente diferente: una viñeta vertical a la izquierda que ocupa toda la altura de página y que comienza con un primerísimo primer plano de Matt y se va alejando conforme vamos pasando las páginas y siete —seis en el caso de la primera página— viñetas horizontales que, casi siempre en negro, nos cuentan el origen del superhéroe y el despertar de sus agudizados sentidos tras el accidente que lo dejará sin visión. Y aquí no sabríamos deciros que es más increíble, si el ritmo que impone la franja vertical, o la negrura de las viñetas horizontales jalonadas por unos diálogos brillantes que servirán de base a Miller para lo que años más tarde refinará en ‘Man Without Fear’. La combinación de ambos factores, el ritmo de minutero que impone a la lectura y la eclosión final en la página que podéis ver al lado —página que forma parte de ese cuarteto de calvario y resurrección del que hablábamos antes—, con Matt en posición fetal y en una esquina de la splash, sirviendo de elemento de tensión en la composición…hay demasiada grandeza aquí como para ser ignorada.

    21

    Puntuado todo logro visual y todo hallazgo narrativo por el preciso guión de Miller, que, número a número, funciona como un mecanismo de precisión extrema—y, sí, mucho podríamos haber comentado acerca de la radiografía de la sociedad de la época, de las dualidades que se establecen entre personajes, de cómo se va alternando la acción entre uno y otro…pero preferimos dejar que seáis vosotros los que descubráis esos infinitos matices que atesora el relato—, son los siete ejemplares que conforman ‘Born Again’ cómics de superhéroes de esos que ya no se hacen por un simple motivo que me recuerda un comentario que me hacía hace unos años Carlos Pacheco cuando lamentaba que los tebeos de supertipos actuales «no duran más de cinco minutos en leer al contrario de los de antaño». De hecho, en esta edición de gran formato, no es que se tenga que invertir aún más tiempo en completar la lectura, es que la oportunidad para el deleite que ofrece el enorme tamaño invita a que nos detengamos con mayor paciencia en los muchos rincones que esta magistral historia encierra. Lo decíamos antes, ‘Grandes Tesoros Marvel. Daredevil: Born Again’ es, sin duda, la EDICIÓN DEFINITIVA del clásico marvelita. ¿Vas a dejarlo pasar? ‘Nuff said!!!!!

    22

    Daredevil. Born Again

    • Autores: Frank Miller y David Mazzuchelli
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación:Cartoné
    • Páginas: 216 páginas
    • Precio: 50 euros
  • ‘Grandes Tesoros Marvel: La Cosa y Otras Historias’, otra joya con la que quedar maravillado

    ‘Grandes Tesoros Marvel: La Cosa y Otras Historias’, otra joya con la que quedar maravillado

    ¿Alguno de los presentes recuerda la primera vez que vio (o tuvo la suerte de tener en sus manos) algún ejemplar de esas maravillosas “Artist Edition” en las que IDW ponía ingentes cantidades de cariño y amor por el medio? Esos lujosos volúmenes en tapa dura y de gigantesco tamaño reproducían obras míticas del Noveno Arte completamente desnudas, escaneados de las páginas originales a lápiz en las que se podían apreciar con todo lujo de detalles las virtudes de algunos de los mejores artistas. Por estos lares no hemos tenido nada parecido, al menos, en cuanto a concepto se refiere. Sin embargo, Panini ha decidido experimentar con el formato y hace ya algunos meses que podemos encontrar grandes obras dentro de la línea “Grandes Tesoros Marvel”, volúmenes de tapa dura con un tamaño bastante mayor al estándar y en el que hay sitio para títulos como ‘Estela Plateada: Parábola’, ‘Loki de Esad Ribic’, ‘Hijos del Átomo’ o, el más reciente hasta la fecha, este ‘La Cosa y Otras Historias’, un tomo que cuenta como nexo unificador el nombre del artista que se encarga de ilustrar su contenido: Barry Windsor Smith.

    Mientras decidimos dónde colocar el majestuoso volumen (por sus medidas, les adelanto, que no van a tener fácil encontrarle ubicación), podemos deleitarnos con el arte de uno de los dibujantes más importantes que ha dado el medio. Su inconfundible trazo se va a encargar de adornar los cuatro relatos contenidos en este “Grandes Tesoros Marvel”, uno de ellos, como se podrán imaginar, está protagonizado por la adorable Cosa de ojos azules. Una primera aventura que cuenta con todos los elementos que hacen grande a La Casa de las Ideas, un guión costumbrista, agradable y familiar en el que no falta como invitado el llameante y gamberro miembro de Los Cuatro Fantásticos con el que se lleva tan bien el rocoso personaje. Le sigue una historia de marcado tono nostálgico, con un Ben lamentándose por su aspecto físico, recordando el incidente con los rayos cósmicos que cambiaron su vida para siempre. Estos pensamientos le harán querer estar solo, sin que nadie le moleste, por lo que buscará un lugar tranquilo alejado de cualquier elemento que pueda perturbar la ansiada paz. No viene nada mal el compadecerse un poco de uno mismo y si lo hace en el sitio donde dio comienzo su miseria, mejor que mejor. 

    Y hasta aquí la intervención de La Cosa, lo que nos resta van a ser dos historias más, una de Iron Man y otra del Doctor Extraño, en las que el gran Barry va a desplegar todo su potencial narrativo y gráfico para alegría de sus seguidores. En la primera de ellas, “La Guerra de las Armaduras”, encontramos un guión de David Michelinie bastante introspectivo, dejando bien claro que no estamos ante un tebeo de superhéroes al uso, dejando a un lado todos los convencionalismos del género. Y cerramos el volumen con Stephen Strange, un relato publicado originalmente en la cabecera “Marvel Premiere” allá por el año 1972 que guarda bastantes similitudes con su predecesor. Por la naturaleza del producto podemos afirmar que no estamos ante un tebeo “de lectura” propiamente dicho, habría que tomarlo más bien como un libro de arte, una forma inmejorable de potenciar la faceta gráfica de un autor que ha alcanzado el estatus de leyenda en el medio. Puede que el material contenido en el tomo no sea el que  nosotros hubiéramos elegido pero solo por la primera aventura ya merece la pena hacerse con esta maravilla. Para terminar de redondear el invento, la sobrecubierta esconde un poster de un metro de alto y sesenta y ocho centímetros de ancho, una absoluta barbaridad que sirve como guinda a un producto del que esperemos ver bien pronto una nueva referencia. Una rápida búsqueda por el catálogo de Marvel y salen opciones a porrillo.

    Grandes Tesoros Marvel: La Cosa y Otras Historias

    • Autores: V.V.A.A.
    • Editorial: Panini Comics
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 144 Páginas
    • Precio: 40.00 Euros

  • ‘Estela Plateada. Parábola’, Moebius en formato XXXL

    ‘Estela Plateada. Parábola’, Moebius en formato XXXL

    Siempre a la búsqueda de nuevos formatos con los que «sacarnos los cuartos» a los coleccionistas —porque, seamos honestos, nos los sacan a manos llenas—, Marvel lanzaba a mediados de año una nueva idea con la que rescatar títulos puntales de su vasto catálogo en una edición de esas por las que suspirar: álbumes de 25,5 x 35,5cm —mucho más grandes que uno europeo normal y también que el tamaño habitual de los Absolutes de DC— impresos en papel satinado y con sobrecubierta en forma de póster. Y nada mejor para arrancar esta nueva línea que un proyecto que, en su concepción, pretendía maridar dos términos tan aparentemente antitéticos como el lenguaje del cómic de superhéroes yanqui con la idiosincrasia narrativa y visual de los tebeos del viejo mundo. Un proyecto que contó con dos titanes del noveno arte y que, treinta años después de su publicación sigue tanto o más vigente que lo que ya lo era el día de su publicación.

    Meros catalizadores de una historia con mucha más retranca que el mero choque entre Galactus y su heraldo —algo que, ya por aquél entonces, se había visto hasta la saciedad—, ‘Estela Plateada. Parábola’ se erige como un brillante y elocuente ejemplo de eso que la mejor ciencia-ficción ha hecho siempre: utilizar tiempos futuros y elementos completamente fantasiosos para reflexionar sobre la condición humana o la realidad socio-política del instante histórico en el que se escriben. Sabedor de esto, Stan Lee plantea aquí un discurso fabuloso que arremete contra muchos frentes que, como decíamos, siguen alzándose como disquisiciones de rabiosa actualidad de la sociedad actual. Con los fundamentalismos religiosos y el oportunismo de las castas políticas o religiosas de fondo, la disección del alma humana que Lee pone en boca de Norrin Radd y cómo utiliza al surfero plateado y a su creador como telón de fondo de todo el trasunto, es tan soberbio como muchas de las sentencias que, aquí y allá, salpican un relato que se sabe algo más que el simple encontronazo entre fuerzas superhéroicas al que los lectores de aventuras de supertipos enfundados en mallas estamos acostumbrados.

    El resultado, al margen de tremendamente estimulante por lo mucho que se aleja de lo que uno podría esperar de un cómic Marvel, sirve de perfecto marco para que Moebius se desate en unas planchas maravillosas que, al tamaño al que aquí están reproducidas, nos dejan aún más atónitos y epatados: envuelto en los mismos ropajes en los que cabría encontrarle en puntales de la ciencia-ficción europea como ‘El Incal’, ‘Arzak’ o ‘El mundo de Edena’, el alter ego de Jean Giraud interpreta a la perfección la personalidad que su compañero de viaje quiere imprimir a la «novela gráfica» —soy de los que han terminado aborreciendo el término, de ahí el uso de comillas— y cuaja unas páginas que conjugan a la perfección la espectacularidad tradicionalmente asociada con las formas marvelitas con aquellos patrones que, puramente europeos, parecerían no casar con los de sus homónimos del otro lado del Atlántico. Pero lo hacen, y de qué manera. Unido a un colorido típicamente «moebusiano», ‘Estela Plateada. Parábola’ consigue tender firmes puentes entre ambos mundos y establecer un paradigma al que pocos proyectos posteriores han conseguido asomarse con la misma fortaleza. Pero, claro está, es que ninguno de los que han intentado maridar las dos formas de entender el noveno arte han podido contar con las dos leyendas que convirtieron esta apuesta en un clásico incontestable de los años 80. ‘Nuff said!!!!

    Estela Plateada. Parábola

    • Autores: Stan Lee y Moebius
    • Editorial: Panini
    • Encuadernación: Cartoné
    • Páginas: 80 páginas
    • Precio: 25 euros