COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

Madrid Otaku 2024, la vida es como una caja de patitos

No diré que con puntualidad británica, porque eso poco importa con tal de que llegue, pero un año más Madrid Otaku ha tomado el pabellón de cristal de la Casa de Campo para deleite de los amantes de la cultura que llega de Oriente.

Aunque como nos temíamos la presencia del manga propiamente dicho ha quedado reducido a la presencia de un contado número de stands, apenas uno genérico en el que podíamos encontrar ejemplares de algunos de los títulos más populares del momento, otro del creador de contenidos ‘Viva er manga’, que a más de uno le sonará por su presencia en las redes sociales y un tercero de la editorial Sekai que publica entre otros ‘Say my regards to Black Jack‘, ‘Me enamoré de la villana‘ o ‘Aquel aventurero treinteañero que entrenó hasta la muerte con los más fuertes hasta volverse invencible‘ (uno de esos títulos que hay que hacer un esfuerzo para recordar completo pero que resulta más que recomendable), aun sin dejar de lado la encomiable presencia de más de una obra original en la Creators area, el grueso de la zona comercial se ha consagrado al merchandising.

Camisetas, figuras, colgantes…las pruebas físicas de la popularidad de obras que ya son clásicos como Dragon Ball, Pokémon o One Piece o los últimos éxitos como Guardianes de la noche o SpyX family, a las que poco a poco se van uniendo otras como BJ Alex, siguen siendo el principal objeto de deseo de unos fans que también podían encontrar en este Madrid Otaku piezas de artesanía, imitaciones de armas o un pasatiempo tan popular en Japón como son las maquetas. Por no mencionar ese clásico que es ya la zona de creadores que se ha ganado ya a pulso su puesto en toda convocatoria se este tipo que se precie, ocupando el mismo espacio que la zona comercial propiamente dicha, y en la que se podían encontrar un buen número de objetos únicos como dioramas o piezas de imitación de cuero, amén de fotografías, bisutería y mucho más. Pero si algo tenían en común estas dos áreas, además de la adoración por los mismos iconos, es el peso que han ido adquiriendo los envases sorpresa, desde el clásico sobre a la bolsa pasando incluso por el huevo, pudiendo encontrarse en casi cualquier parte del recinto.

Pero comprar no ha sido todo, en Madrid Otaku no han faltado todo tipo de propuestas. Con una de sus mejores bazas en la pequeña pero completa exposición de originales y merchandising de ‘Jojo’s bizarre aventure‘, también podíamos encontrar la posibilidad de competir en juegos de mesa o consola, aprender a dominar un sable láser de la mano de la Force Combat Lightsaber Academy, apuntarnos a una academia de idiomas o degustar la comida nipona. Por no mencionar el gran valor que se ha dado a la presencia de la música, las conferencias sobre series de ayer y hoy o la posibilidad de contribuir al bienestar felino de la mano de Neko de Polineko.

Una apuesta completísima que en el fondo sólo ha aspirado a una cosa: transmitir felicidad. Del mismo modo que empieza a popularizarse poco a poco esa tendencia que es llevar un patito que imita el aspecto de los de goma para la bañera de toda la vida en la cabeza o en el hombro como símbolo de felicidad y apertura a los demás, y que se podían adquirir en más de un puesto con los complementos más variados, desde una tiara o unas gafas de sol a un casco de obrero, Madrid Otaku ha tenido 48 para intentarlo, y sin duda lo ha logrado. Todo el que ha abandonado el pabellón de cristal ha salido un poquito más feliz. Con suerte el próximo año conseguiremos arañar un poco más de este mágico sentimiento.

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar