COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Strange Adventures’, trío imbatible

Aunque la sala que construyen es tan inmensa que su presencia tiene relativa importancia, tratemos con el elefante en la habitación de ‘Strange Adventures‘ para, habiendo lidiado con él, pasemos a dar cuenta de la grandeza que hay en estos doce números que conforman, sin lugar a dudas, la mejor historia que ha conocido ese héroe de segunda fila del panteón de DC que es el hombre de dos mundos. Y el elefante no es otro que este: sí, estoy de acuerdo con vosotros, para la historia que cuenta, ‘Strange Adventures’ tendría que haberse extendido en menos páginas; sí, hay momentos en que tanto diálogo —algo pomposo en ciertas instancias— no lleva a nada y, sí, si así lo quisiéramos podríamos dar cuenta de algunas inconsistencias acerca del entramado del guión que construye Tom King que podrían desmontar cual castillo de naipes todo aquello sobre lo que se sustenta este fantástico tebeo que se mueve entre dos mundos bien distintos y que sirve al guionista para continuar ahondando en algunos de los tropos que más han caracterizado su trayectoria hasta el momento. Pero no está en nuestro talante someter a un microscópico análisis lo que aquí podemos leer porque, a ver, si así lo quisiéramos, hasta la trama más sólida puede tener inconsistencias según cómo se la quiera analizar —¿o no os acordáis de como Amy desmontaba ‘En busca del arca perdida‘ ante un atónito Sheldon en ‘Big Bang Theory‘?.

Eliminada esa posibilidad y dejando claro que no nos parece una obra perfecta pero sí de un sobresaliente categórico, adentrémonos en lo que ‘Strange Adventures’ ofrece al lector. E iniciemos dicha incursión desde esa dualidad que King levanta con el guión: a través de asuntos como la guerra y cómo ésta incide en el individuo —algo que ya le hemos visto en ‘El sheriff de Babilonia‘ o ‘Mister Milagro‘—; o de la manera en la que nos presentamos al mundo, mintiendo acerca de nuestro verdadero yo para servir a saber a qué propósitos —y ahí el ejemplo más claro es ‘Héroes en crisis‘—, King nos invita a navegar por dos espacios temporales completamente diferentes muy alineados con ese obligar al lector a ir montando en su cabeza el puzzle que, disperso, se desordena ante nosotros y tan característico es en su tebeografía. Dichos espacios son los que conforman, de una parte, Rann, un planeta asediado por una invasión Pykkt que Adam Strange y su esposa Alanna tratan por todos los medios de impedir que termine en genocidio global y, del otro, la Tierra, donde el matrimonio ayuda poco tiempo después en la lucha contra la misma especie alienígena al tiempo que Mr. Terrific investiga algunas oscuras lagunas que rodean a la pareja.

Como decimos, King organiza la información de tal forma que los saltos de una acción a otra son la constante que marca a fuego una lectura que necesita de la plena e incondicional implicación del que se sienta con ella en las manos, y que, aunque no lo pone fácil, devuelve mucho a cambio, ya en ese análisis de las dos áreas fundamentales en las que se mueve; ya en esa componente algo meta-lingüística que aportan las citas de artistas del medio incluidas en la página final de cada número y que hablan de la voluntad de King de utilizar la maxiserie como vehículo para una reflexión a mayores sobre la validez del cómic para plantear disquisiciones de cierta hondura; ya en lo que respecta a un Mr. Terrific que es, sin duda alguna, lo mejor de la lectura y una auténtica e inesperada sorpresa que roba cada instante en el que aparece.

La inclusión de un personaje tan atractivo y poco desarrollado en el Universo DC permite a King establecer dos frentes en lo que a caracteres se refiere en ‘Strange Adventures’: el formado por Adam Strange y su mujer, con una agenda oculta que, dependiendo del lector, podrá ser más o menos sorprendente cuando se destapa, y Mr. Terrific, un hombre en la búsqueda perpetua de la perfección física y mental cuyo sentido de la verdad y la justicia supera incluso en calado al del mismísimo Batman. Su potente presencia, mezclada con la forma en la que King lo escribe, mezclando fragilidad y determinación, eclipsa a un Adam construido desde la antipatía y una Alanna algo unidimensional cuyo esquivo papel como actor activo de los acontecimientos no queda claro hasta el tercio final de la narración, cuando la verdad sale a la luz y todo se precipita hacia un final de traca.

En ese esfuerzo por que ambas narrativas se separen tanto en fondo como en forma, la decisión artística de echar mano de dos dibujantes, que podría haberse vuelto en contra de las intenciones de King y haber arruinado la función, deviene en lo mejor de la lectura cuando los encargados de dar vida al relato son unos inconmensurables Mitch Gerads y Evan «Doc» Shaner: con su estilo realista, el primero se hace cargo de la vertiente presente de la narración, cargando las tintas sobremanera en la expresividad de los personajes y aportando, con un coloreado asombroso, toda una suerte de matices a sus viñetas que nos dejan constantemente anonadados; el segundo, por contrapartida, es responsable del sesgo más pulp del relato, y su estilo limpio, algo cercano a cierto postulados de la animación —pero no por ello cartoon, sino de ese tipo de animación pulcro y cuidado que cabría asociar al mejor Ghibli, por ejemplo— y heredero de mil influencias, nos recuerda con sus ilustraciones a los héroes de antaño a lo Flash Gordon —no en vano, Shaner dibujó no hace mucho a la creación de Alex Raymond— y la belleza y épica que se derrama desde sus dibujos, asimismo caracterizados por un colorido magnífico, son a la vez contrapunto y complemento del trabajo de su compañero.

De hecho, la combinación de ambos artistas no se produce de una página de uno a una página de otro, sino que el ritmo del cambio es constante dentro de la propia estructura de cada plancha, normalmente caracterizadas por tres viñetas panorámicas que, no obstante, dan paso a espectaculares splash pages de uno y otro, o a otro tipo de configuraciones siempre enmarcadas en los cuatro lados del rectángulo base. El resultado de esta alternancia, conjurado de manera íntima con el guión de King, es el de un tebeo único y maravilloso, que nunca cesa en su empeño de asombrarnos, estemos hablando del frente que estemos hablando, sumando el antiguo agente de la CIA una marca más en una trayectoria en constante ascenso que, cuidado, todavía tendrá que encontrar en el siguiente proyecto que acaba de terminar en U.S.A un estándar aún mayor.

Y es que, aunque sea adelantarnos a lo que, seguro, terminaremos cubriendo por aquí llegado el momento, lo que King y Greg Smallwood han logrado destilar en los doce números de que ha constado ‘The Human Target’ es, en una única palabra, GENIAL: sin separarse mucho de la reflexión sobre la identidad y el cómo nos presentamos al mundo, algo inevitable por otra parte dado quién es el protagonista de la historia, el guionista construye una historia de amor cercana y poética que, mezclada con otras cosas —hay por ahí una investigación de fondo a la que resulta complicado anticiparse y mantiene vivo el interés del lector hasta su resolución—, creemos que nos regala lo MEJOR que le hemos leído al escritor hasta ahora y lo MEJOR que le hemos visto al dibujante hasta el momento. Considerando la altura a la que ambos, por separado, han rayado en sus respectivas trayectorias, no es descabellado afirmar que, con sus muchos detractores, que los tiene, Tom King es, sin atisbo de duda, uno de los grandes del panorama del noveno arte actual. Y ‘Strange Adventures’ es una soberbia prueba de ello, no os olvidéis.

Strange Adventures

  • Autores: Tom King, Mitch Gerads y Evan Shaner
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 376 páginas
  • Precio: 38,50 euros
Oferta

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar