COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

Dos duendes por el precio de uno…bueno, en realidad, de dos

Como bien sabía Mr. Glass, interpretado por Samuel L. Jackson en ‘El protegido‘, los buenos villanos son los que tienen una vinculación emocional con su némesis, aquellos con los que el héroe mantiene una relación familiar, amorosa, de amistad o simplemente de respeto mutuo. Si bien hay maravillosas excepciones que confirman la regla (ahí está el Joker correteando por Gotham, y creo que lo más parecido a la intimidad ha sido el chantaje) nombres como Magneto o Capucha roja están ahí para corroborarlo. Y por supuesto Norman Osborn, o mejor dicho el Duende verde, cuyo descubrimiento de su identidad secreta fue un auténtico mazazo y que se ha reafirmado, con un buen puñado de imitadores con mayor o menor fortuna tras él, como un malvado de manual. La casualidad, o Panini, como prefieran, ha unido en nuestras librerías dos títulos bajo el signo del Duende: ‘Duende dorado. Perdona nuestros pecados‘ y ‘Duende rojo. Tradición familiar‘.

Tras la saga del comepecados Norman Osborn está decidido a forjarse una vida nueva, estableciendo una buena relación con su nieto y forjándose una nueva identidad superheroica que se gana el nombre de Duende dorado, aunque él deseara este apelativo se alejara del de su oscuro pasado. En una época en que numerosos villanos han intentado dejar el lado oscuro como ese Dr. Muerte que llegó a vestir armadura de Iron Man a un Loki que a pesar de su carácter ambiguo cuesta ya casi calificar como tal esta evolución no resulta demasiado sorprendente. Pero su particular camino de redención empieza a convertirse en una pesadilla no sólo por el regreso de un Jack O’lantern más que dispuesto a ponerle las cosas difíciles sino por los numerosos fantasmas, fruto de su sentimiento de culpa, que empiezan a acosarle, desde una Gwen Stacy que parece recién salida de una cinta de terror al de su propio hijo, pasando por toda una serie de víctimas ya no del Duende verde sino del mismo Norman, como la mascota de su infancia, hasta la misma expresión física de esos pecados borrados, un nuevo Duende que dejo que el lector descubra y que parece estar llamado a dar mucho juego. Así va creándose todo un inquietante clima que va a hacer mella en nuestro protagonista, dejándonos escenas tan bien construidas como aquella en que tras comprar un helado a su nieto (adivinen el color) este empieza a derretirse a la par que sus pensamientos divagan o ese tragicómico enfrentamiento verbal con el actor disfrazado de un cumpleaños infantil al confundirlo con el mismo Spiderman.

Todo un nuevo descenso a la locura de un personaje de psique compleja, al que acompaña el buen dibujo de un Lan Medina, habitual de Marvel, que contribuye poderosamente a crear unas atmósferas que van de la lucha épica a lo siniestro. Una buena propuesta para los fans de un personaje tan odioso como carismático y que deja una puerta ambiguamente abierta al futuro del personaje.

Adoptando el complementario del verde ‘Duende rojo: Tradición familiar’ apuesta por otro protagonista distinto pero también presente en el tomo dedicado al Duende dorado, el pequeño Normie, el nieto de Norman. Herencia de la saga de Knull y de esa violenta revolución que vive (y todavía está viviendo) todo el entorno de Veneno, otro de los grandes personajes del universo arácnido, este tomo parte de la relación entre el niño y un simbionte, Granuja, con cuya intervención se transforma en la figura del título mientras la Nación Duende intenta hacerse con el poder, en un momento en el que el reformado Norman Osborn intenta pasarse al bando de los buenos, trayendo a la palestra a algún viejo conocido y conectando así y especialmente en su arco final con el volumen dedicado al Duende Dorado, que va a dominar desde su aparición buena parte de la trama. Una historia que se antoja de pura transición y que resulta más recomendable para aquellos completistas del mundo simbionte o de la serie regular de Spiderman en cuyo futuro puede tener importantes repercusiones, pero que sobre todo demuestra como el antiguo Duende verde oculta todavía un par de ases en la manga. 

Sería fácil haber unido ambas historias en un único tomo. A pesar de que el primer arco de la historia dedicada al Duende rojo no parecía invitar a ello, incidiendo más en el apartado simbionte, las dos tramas conectan bien aportándonos la revisión de un personaje, Norman Osborn, que con o sin capucha de duende ha sabido revelarse como uno de los personajes más peligrosos del universo Marvel llegando a alcanzar altas cotas de poder. Aún resultando más recomendable, por separado y en caso de querer optar por solo uno de los dos, la lectura de un Perdona nuestros pecados que resulta una obra de mayor entidad independiente estas dos caras del Duende o, me atrevería a decir duendes, resultan una lectura entretenida pero que gana enteros si seguimos las series de las que dependen. Para spiderfans, para el resto sería más recomendable una aproximación a las series troncales…pero seguro que en ellas, más tarde o más temprano, estará nuestro Duende acechando.

Duende dorado: perdona nuestros pecados

  • Autores: Christopher Cantwell y Lan Medina
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 15,50 euros
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Duende rojo 01 tradicion familiar

  • Autores: Alex Paknadel y Óscar Bazaldua
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 104 páginas
  • Precio: 14,50 euros
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