COMIC SCENE: Las Lecturas de Fancueva
V. Kingdom Come

‘Control de Daños: La colección completa’, el humor según La Casa de las Ideas

Es este uno de esos volúmenes cuya existencia, a uno y otro lado del charco —porque, obviamente, esto ha visto la luz tanto en yanquilandia como, ahora, aquí— sólo se explica, como mucho de lo que Marvel se ha obstinado en editar en formato Ómnibus de un tiempo a esta parte, bajo la estricta perspectiva del Marvel Zombi, esa figura del coleccionista irredento, ese que no entiende más allá de tener que poseer todo lo que corresponda a una editorial concreta —La Casa de las Ideas en este caso, claro— y que compra, en no pocas ocasiones de manera compulsiva e irracional, cualquier título, por peregrino que sea, que poder añadir a su ya nutrida tebeoteca. A esta disquisición habría que añadir una que en los últimos tiempos se ha venido a añadir al mero coleccionismo: la manera más que indiscriminada en que, en general, desde el mundo del entretenimiento se está abusando de la nostalgia como gancho para justificar las más diversas propuestas. Bajo ese «nuevo» paradigma creativo, que quiere aprovechar cuanto más mejor el poder adquisitivo de los que fuimos adolescentes y jóvenes durante los años 80 y 90, nos están bombardeando constantemente con productos como este ‘Control de daños’ que puedan aludir a algún resquicio de nuestra afición que nos haga rememorar aquél instante en que, originalmente, y en el caso de los cómics, leímos hace años algo de lo que en ellos se incluye. Poco importa que el material en cuestión no pase, bajo una mirada objetiva, ciertos estándares de calidad cuando es el instinto primario de rescatar parte de nuestro pasado lo que termina imperando.

Centrando esta disquisición en ‘Control de daños‘, serie a la que es la primera vez que me acerco en mi vida lectora, es evidente que, debido a ello, carezco de ese colchón confortable de que provee la nostalgia y, al no tenerlo, mi mirada sobre estas páginas, humoradas constantes amparadas bajo el sentido del humor que Marvel gastaba hace tres décadas —y que ahora parece haber desaparecido de su vastísima oferta— se va a limitar a poder opinar sobre lo que me he encontrado de una manera bastante objetiva…todo lo objetiva que puede ser una opinión personal, claro. Para los que no sepáis qué es ‘Control de daños’ os daré una referencia inmediata y cinematográfica que seguro que conocéis: es la agencia respaldada por Tony Stark que, al principio de ‘Spiderman: Homecoming‘, quita al personaje de Michael Keaton el poder seguir limpiando Nueva York de los restos de la batalla contra los chitauri que veíamos en ‘Vengadores’. En otras palabras, la que se encarga de revertir los destrozos generados por la ola de destrucción que dejan atrás las peleas de tipos y tipas con poderes. Y, claro está, bajo esa premisa, sorprende, y mucho, que la aproximación que hace Dwayne McDuffie, guionista eterno de cualquier proyecto que haya tenido a la citada agencia por protagonista, sea tirar por el humor; una decisión que, cuanto menos, resulta arriesgada: a fin de cuentas, estamos hablando de que, aunque nunca se expliciten, hay muchas pérdidas humanas obvias en esas luchas encarnizadas entre superhéroes y que la colección enfocada a lidiar con ellas escoja la vía de lo absurdo y la risa es tan chocante como, a priori, brillante.

Y digo a priori porque, como siempre me ha pasado con los cómics de humor de La Casa de las Ideas —bueno, no siempre, hay una única excepción que se escapa a lo que voy a afirmar, la que supone el ‘Hulka‘ de John Byrne—, el que tiendan a querer funcionar por acumulación es algo que no va con mis filias en el género de la comedia. Eso, y que, hacer reír, pero hacer reír de verdad, es algo que resulta muy complicado si de lo que estamos hablando es un tebeo de superhéroes y no una tira cómica a lo ‘Garfield‘, claro. Así las cosas, la cantidad de bromas con las que McDuffie trufa la gestión de Control de Daños de las barrabasadas superheróicas funcionan a ratos sí, a ratos no y dependen sobremanera, por supuesto, del talante con el que el lector se asome a ellas, habiendo instantes en que la risotada hace acto de presencia y otros en que el ceño fruncido es el gesto que caracteriza a lo que dimana del trabajo del guionista. Cierto es que, mantener en lo más alto el nivel de humor a lo largo de 400 páginas —algo menos, que el tomo trae muchos extras— y diversas miniseries es algo que se nos antoja cuasi imposible, pero también que, llegado el momento, algo más allá del ecuador de la lectura, ésta comienza a caer en lo reiterativo y anodino.

Harina de otro costal es el dibujo de un Ernie Colon que jamás ha sido santo de mi devoción. Vale que haya decisiones visuales puntuales —que Lee Marvin sea uno de los protagonistas, y sea ESE protagonista en concreto, es un puntazo muy a favor del tebeo— que sumen, pero lo cierto es que son las menos en un conjunto que queda caracterizado, y ya no sólo me refiero a Colon sino a Kyle Baker o Salva Espín, por un nivel gráfico muy intermedio que, si algo hace, es aumentar la percepción de que la apuesta de Marvel por esta ‘Control de daños’ ha sido siempre, a lo sumo, discreta. Bajo mi estricto punto de vista y en mi muy humilde opinión, sólo para los fans acérrimos de la cabecera, que seguro que los hay. ‘Nuff said!!!!

Control de Daños: La colección completa

  • Autores:VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 400 páginas
  • Precio: 42 euros
Oferta

Artículos destacados

Deja un comentario

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar